“Mi blog”

…aunque me dejen solo como a Jalisco Park. C. Varela

Hace unos días tuve una discusión con la dependiente de un establecimiento estatal y aunque le hice la historia a más de seis personas en el camino de la tienda hasta la redacción del periódico (eran personas conocidas, no me estaba volviendo loca) no sentí que descargaba, que hacía catarsis hasta que pensé con furia “voy a ponerlo en mi blog” y empecé a teclear como si me estuviera ahogando y las letras en la pantalla fueran el vaso de agua que me estaba tomando.

Hace ya unos cuantos meses un vecino salió de la cárcel, y escribí entonces sobre mis recelos por su llegada al barrio y lo mezquina que me sentía ante mi propia reacción; en La Habana, la 195 me cerró la puerta en la cara después de haber estado casi dos horas en la parada de guagua más silenciosa y oscura que tiene Guanabacoa y de eso también escribí para esta página. Encontré un alquiler y los vecinos me miran con desconfianza, allá va también pa’l blog; me sacan del alquiler donde ya me acurruqué como si fuera una caracola mullida, pues de eso también hablo. Hablo de todo lo que soy yo, de lo que me pasa, de lo que es el mundo que me rodea, aunque, debo reconocerlo, no siempre fue así.

Ni siquiera me propuse qué quería hacer con mi blog cuando hace unos cinco años abrí uno por pura inercia en la plataforma blogger. Repetía allí lo mismo que escribía para otras publicaciones, hasta que alguien comenzó a dejarme comentarios todos los días, y se sumaron otros, entonces fue como si me obligaran a sentarme bien, abrir bien los ojos, y prestar atención. Esta no es una botella que uno echa al mar con un mensaje que por azar llega a otra orilla o quizás nunca llegue, este mensaje tiene lectores tan reales como el bicitaxero que estaba en el parque esperando un pasaje, y leyendo de paso, un reportaje en el periódico provincial para el que en aquel entonces sí desgastaba (y aún desgasto) mis neuronas.

Después de la experiencia en blogger, vino la maternidad, la desconexión de todo, y al regreso, el empezar de cero, también en la blogosfera. Quise mudarme para wordpress, acababa de leerme Dublineses de James Joyce y, además, quería dar cauce a mis “inquietudes” antropológicas (suena grandilocuente, pero no lo es), y así nació Holguineros: “Así como James Joyce habló de los dublineses, yo quiero hablar de la gente que me rodea”.

Hace poco le cambié el nombre y no importa mucho, sigue siendo el mismo blog, ahora con un invento que alguna vez descubrí en una canción de los Beatles, cuando Lennon y/o Mcartney, no recuerdo bien, describen a Lucy, la del sky with diamonds, como “a girl with caleidoscope eyes”. Es una chica a la que los ojos le dan vueltas –imagino yo-, o que el mundo le da vueltas a ella, entonces, mirar con ojos de caleidoscopio viene a ser algo así como mirar el caos, desde el propio caos que puede ser uno mismo, vaya, que es una inferencia muy personal, pero me funciona, y contiene con más exactitud que el título anterior, en lo que se ha convertido este lugar, en una especie de diario para explorar, narrar, comentar, lo que siento y veo a mi alrededor.

No todo lo que sucede me subyuga, conmueve, indigna, molesta o llama la atención, así que no todo termina convirtiéndose en una historia para este repositorio. Eso es lo que busco, historias, y mentiría si digo que trato de ser una voz alternativa a toda la prensa apologética que tenemos en casa, o que me propongo, con una crítica incisiva, dar otra visión de Cuba, o que me siento como caballero con lanza que galopa contra los males de la sociedad, (ese es solo uno de los estados de ánimo), o que busco un balance entre lo “bueno y lo malo”, y sus colores intermedios. En realidad, la mayoría de las veces, solo se trata de hacer catarsis, hacer que los demás me acompañen y que de paso conozcan Mimundo, ese imperfecto que se construye puertas adentro y fuera de mi casa.

Quizás esté siendo un poco irresponsable, porque estoy consciente de que esa candidez de “solo escribir lo que me pasa” tiene implicaciones, consecuencias, políticas sobre todo, en “una Cuba politizada hasta la médula”, donde una frase muy sencilla y sin pretensiones puede acarrear todo un batallón de infantería motorizada desde este o el otro lado de la orilla.

Estaría siendo muy ingenua y optimista si dijera, además, que publico todo lo que me pasa por la cabeza, que no tengo límites, que no hay ideas que se quedan chapoletenado en alguna parte de mi cerebro, que a veces al escribir no siento que una manopla enorme flota por encima de mi nuca, de la nube de ideas que comienza a aparecer como los diálogos de un comic, cada vez que me planto frente a la computadora para alimentar este espacio.

Pero bloguear es eso, arriesgarse y exponerse, decir la verdad sin edulcoramiento, aún cuando uno no pueda medir con una vara las consecuencias y sienta que hace equilibrio sobre una cuerda finísima. “Atrévete a ser tú mismo, atrévete a quedarte solo”, leí una vez, y creo que bloguear se trata de eso, de asumir el riesgo, alzar la bandera y contener la avalancha, si viene, con toda la fuerza y la dignidad posible.

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2 Respuestas a ““Mi blog”

  1. bloguear es quedarse solo, me cuadra la idea, jeje, u abrazo y te sigo.

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