Archivo mensual: julio 2012

Regreso

He vuelto, amigos, a la ciudad Heroica. Muñecones de carnaval, fuegos artificiales, carrozas de cuerpos voluminosos, aglomeraciones, cerveza, hedor, semáforos disfuncionales, tránsitos desviados, me han devuelto un Santiago más festivo, violento y a la vez, más solitario. Sigue leyendo

Vengo del lugar más alto de Cuba

Aún me duelen las piernas, apenas puedo subir un escalón sin quejarme, pero me queda la satisfacción de mirar cualquier elevación de Cuba y sentir que puedo llegar a ella, porque estuve en la mayor de mi Isla. Pero el Turquino ya no es solo eso para mí, conocí mucha gente buena, a cada amigo podría dedicarle un post, ahora mismo me resultan muy entrañables los recuerdos de la subida, del viaje a los Morones, de la noche del baile, las risas, el canto, el agua, la Mula, las piedras, el mar, el busto de Martí, y mis amigos, el abrazo. De esto tengo que escribir con calma, pero ahora solo me salen frases. Vengo del lugar más alto de Cuba, el lugar más alto del mundo.

PS: Esto no es una declaración… pero fue lo que leímos, con Cuba a nuestros pies.

Allá nos vemos

Ya esta bloguera (pocas veces me llamo así a mí misma), esta turquinauta, va haciendo sus maletas para irse hasta Santiago de Cuba. Me flaquean las piernas al recordar los comentarios de quienes ya subieron el Pico más alto de Cuba, el Turquino, no logro visualizar 11 kilómetros de escarpada, no los veo, de verdad, mi más cercana referencia, y sé que parece risible, es la subida a la loma de la Cruz, con sus cuatrocientos y tantos escaloncitos. Sigue leyendo

Desembarco en el puerto

La gente nos observa. No les importa que lo sepamos. Detienen la conversación y nos clavan los ojos, así, con desfachatez. Nos miran desde sus portales enrejados, como si el mosaico de hierro los aislara de la realidad, y los ubicara en una posición superior. Creo adivinar ojitos también desde las puertas semiabiertas, las rendijas. Tengo la misma sensación dentro de la casa. Me muevo en el cuarto y no puedo sustraerme a la necesidad de cerrar las ventanas, o mirar constantemente a través de ellas.  Sigue leyendo