Archivo mensual: julio 2013

Los treinta!!!

30-birthday-cakeEs raro cumplir 30 años, más raro aún, saber que dentro de diez, tendré 40, una edad que hasta hace poco me parecía muy lejana. Por primera vez me siento presa de mi cuerpo, de un cuerpo que va a envejecer y del que no podré salir, aún cuando en espíritu me haya quedado en los 29. Sigue leyendo

Como pollitos en incubadora

solTodas las mañanas tomo una guagua, me bajo frente al Teatro Heredia, cruzo la avenida de las Américas, camino por otra avenida, sin árboles ni aceras, y justo cuando estoy llegando al periódico diviso a un grupo de gente bajo una sombrillita colectiva en espera de un transporte para llegar al Caney, Palma Soriano u otros sitios. A esa hora el sol es más liviano, y algunos prefieren sentarse sobre una piedra o se paran más cerca de la carretera. Pero al mediodía -a veces hago el recorrido a esa hora- fuera de la sombrilla no hay nadie. Parece que temblaran, se apretujan unos a otros acorralados por el sol, como si un enorme disparo de fuego estuviera cayendo directamente sobre la sombrilla y quien saque un pie, lo pierde. Sigue leyendo

Bienvenida

He intentado no escribir en estos días, a riesgo de volverme demasiado patética, pero creo que es en vano. En fin, ya estoy en Santiago. La ciudad es la misma que encontré otras veces, ni siquiera voy a describirla, soy yo quien está distinta, siento que me traga, que gasto demasiado tiempo en las paradas, que si les hablo no sé cómo reaccionarán las personas, no sé dónde está el peligro o dónde encuentro un café con penumbra donde pueda borrarme.

Solo me siento segura en casa… Ya he tenido esta sensación antes, cuando llegaba a los barrios nuevos y los demás nos miraban por la rendija de la puerta entreabierta. Con la diferencia de que ahora me siento observada por toda una ciudad. Eso creo, pero los otros parecen indiferentes, conversan despreocupados en las guaguas, se sujetan de las barandas, buscan algo en el paisaje que transcurre afuera, mientras yo los veo a ellos. He estado buscando algo, eso sí, miro a la gente como si buscara algo, siento que estoy acumulando cosas, un bólido impreciso, y que tengo ganas de regurgitar, por eso miro a veces con desesperación, tratando de hallar el detonante que me haga vomitar todo, lo que sea, pero aún no encuentro nada lo suficientemente intenso, algo que realmente me de la bienvenida.