Archivo mensual: marzo 2013

Como tres en un zapato, digo 31

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La Ciénaga era solo un zapato en un mapa, y se llenó de peces azules, de patos feos y lejanos, de fotos de mártires de Girón, de un reptil de cuatro metros de largo que nunca vimos, de un sueño cálido en una casa de campaña en la arena, de luces sobre mí, de rostros somnolientos y felices, de una charca a tres km y el encuentro con el carbonero que recorrió medio mundo.

Era solo un zapato, el escenario de una batalla que leí en libros o el paisaje donde alguna vez vi a Arnaldo acurrucando a un cocodrilo o mostrándolo como si fuera un trofeo de caza. Hasta yo misma me vi con un pequeño rombifer en brazos, pero esa parte nos la saltamos, conspiraron para eso, y no pudimos más que regresar a casa sin la foto del coco-bebé en nuestro regazo. Sigue leyendo

Chelykaleidoscopio

banner kale done“La vida es una cárcel con las puertas abiertas, Verónica escribió en la pared con la tripa revuelta.” A. Calamaro

Chelykaleidoscopio, porque hoy el mundo da vuelta alrededor mío de un modo tan arbitrario que parece armonioso, pero es caótico, justo como los caleidoscopios, porque quiero a Holguín, (hoy me doy cuenta cuanto) pero quizás no estemos juntos por mucho tiempo, porque hoy me siento media Verónica, porque quiero hablar de todo, de ese caos que es el mundo y que soy yo misma.

Chávez

La noticia llegó por la voz arrugada de mi vecina, me había preguntado muchas veces en estos días cómo sería el momento del furgonazo, de ese instante leve que lo cambia todo. Trataba de ignorar la inquietud, los indicios, allí estaba la muerte y yo miraba a otra parte, algo me jalaba de la falda y yo seguía mirando arriba, arriba…

Mi vecina hablaba, y con el abrazo de Charly vino ese dolor tan conocido, porque todas las muertes se parecen, esa cosa rara que se instala en uno, ese estado en el que uno tiene que asistir a la vida como si fuera ciego y nos llevaran del brazo, y uno no entiende nada, pero sigue caminando e intenta entender, hasta que poco a poco las cosas se van aclarando, aunque nunca llegan a ser claras del todo.

Ayer sentí el peso de las cosas imposibles, pensé en todos los imposibles de mi vida, en las cosas que terminan, en las cosas definitivas, en lo que no se puede, en lo triste, en lo frío, en la lejanía, y también tuve ganas de abrazar a todo el mundo, a todos mis amigos, a mi familia, pensé en Venezuela, en los venezolanos, en Bolívar, en el Granma, en el socialismo, y en otra gente que ya no está…

Ojalá pudiera volver al minuto anterior, a las horas anteriores en que sentir esperanza tenía sentido, puedo recordar muchas cosas, desear con mucha fuerza, nada traerá a Chávez de vuelta, y sí, yo sé que se les recuerda sin llanto, que no mueren, pero antes de volver a levantar la cabeza y mirar a la vida como si no le tuviera miedo, quiero encerrarme en mi caracola un rato más y hacer todo lo que necesite hacer.