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Enhorabuena 2013

El fin de año huele a compras, enhorabuenas, y postales con votos de renovación,/ y yo que sé del otro mundo, que pide vida en los portales les voy a hacer una canción…

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Y comenzó el 2013 (ya hace una semana). A todo el mundo le parece ahora muy natural que el holocausto que predijeran los mayas no fuera más que el resultado de una mala interpretación occidental del calendario precolombino, pero yo sé que unos cuantos temieron, o al menos percibieron el advenimiento de algo, cuando menos, “raro”, el 21 de diciembre. Sigue leyendo

Añoranza por Le Troi

Allí solíamos ir después del trabajo. Entrar en la penumbra del Salón era como darnos a otra realidad, una en la que podías desparramarte encima de la mesa y nadie se daba cuenta, conversar por horas con dos tazas de café vacías como intermediarias, con un espejo enorme detrás cuyo reflejo nos hacía parecer en una multitud cuando en realidad solo éramos unos pocos gatos o perros. Sigue leyendo

Rumbo a Holguín: Notas desde una Terminal

Estoy en una terminal, el lugar más colorido y diverso que conozco. Los viajes siempre me sacuden y me devuelven la perspectiva. Lo que más disfruto es la gente que se conoce, gente tan diferente a uno, que solo en un lugar como este es posible una conversación o algún tipo de intercambio por más de dos horas…

Ya no sé cómo sentarme, al principio me pareció genial llegar hasta esta silla, pero ahora no tanto, el piso o el maletín se ven más cómodos…

….

“¿Este tipo no ve la facha que tiene? ¿A quién va a convencer?” le dije a la señora de atrás riéndome, aunque no tenía ganas de reírme, pero igual buscaba complicidad, compañía. El negro aquel de verdad tenía una facha sospechosa, hablaba enredao, como un borracho.

He conversado con los tres de atrás, con la de al lado, y con los dos de adelante, así que me siento en una especie de Isla, todos están tan embarcaos como yo, eso nos une. A mi izquierda hay una L de maletines, uno bien juntito al otro, un caballo de ajedrez podría pasearse por ellos sin romper las reglas del juego… La frontera de maletines me custodia, y viéndolos juntos así, parece que todos somos una partida de trotamundos…

……..

Aquel negro perseguía a la gente como un perro al que le han echado varios huesos y no sabe con cual quedarse, y los huele todos, indeciso, con ansiedad, pero cuando agarra uno, lo despedaza, lo muele de un solo golpe. El negro mismo parece un perro, trae los ojos entreabiertos como si le pesaran los párpados, y en uno de los pómulos tiene un grano enorme.

Después de que engancha el pez, o sea, que logra la atención de alguien, cosa rara porque todos le huyen, comienza su jerigonza, les ofrece una vía más rápida para irse de aquí, unos le siguen, otros ni lo miran.

……….

Sigue llegando gente a anotarse en la lista de espera, ellos no tienen nada que ver conmigo, vienen a anotarse hoy para irse mañana, sus caras no me dicen nada, no reparo en ninguna de ellas… solo veo un cúmulo de gente que se amontona cada vez más… 

Recuerdo una vez en que vi el amanecer en esta Terminal, la señora de la limpieza pacientemente fue barriendo, y pasando el trapeador, nadie hablaba por el cansancio, y verla fregar el piso fue como si pudiera quitarme un poco el churre que traía yo encima.

La Terminalestá repleta, todos los asientos ocupados, y un centenar de personas acostadas en el piso, sobre sus bolsos, sentados en periódicos, llenando crucigramas, tomando refrescos, comiendo pollo en cajitas de cartón, conectados a un teléfono público, conversando o mirando a la nada.

Mi compañera de enfrente es superexpresiva, con ella cerca no me siento sola, porque habla mucho y mi mente viaja en sus palabras, pero no va en la misma dirección que yo, y es mejor que no me encariñe porque lo más probable es que se vaya primero, y entonces, es como empezar de nuevo…

La gente se va, coge sus maletines y se va, con una risotada en la cara, apenas puedo escribir, ya está oscureciendo y los focos encima de mi cabeza no sirven, el sabueso no ha venido más, a dónde habrá ido?, estará acostado sobre algún saco, o buscando algo de comer, ¿tendrá alguna cama cálida o un plato de comida? ¿Cómo habrá llegado a convertirse en lo que es? ¿En qué momento la gente pierde el camino?

Su ausencia me recuerda que ya se está haciendo tarde…

 La Terminalparece un lago de mugre, esto es la selva… uno aquí se siente tan solo, y tan fuerte a la vez, siempre habrá algo idílico en esto de coger una mochila e irse solo a alguna parte, tú eres tu barco, tu capitán, tu remo, tu salvavidas…

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En búsqueda del joven Alex Urquiola (II parte)

Sí, yo soy sobrina de Alex Urquiola, en casa no se hablaba de otra cosa, era un hombre de mucho carácter, muy noble y justo, no le gustaba que se cometiera ninguna injusticia delante de él”, me dijo Odalis Alonso Urquiola cuando fui a visitarla en su puesto de trabajo. Antes, había llegado a la casa de uno de los hermanos de Alex, Angel Salomón, pero había fallecido en agosto, y sus hijos no pudieron darme datos específicos sobre el mártir. Tras mencionarme a Odalis y esta otra familia que vivía en la calle Pérez Zorrilla, fui tras la pista. Sigue leyendo

Máquinas del tiempo en la carretera central

Aquel señor me dio el lingote con mi nombre y apellidos en reversa y yo me fui a casa, orgullosa de mi pequeño tesoro. Había conseguido un pedazo de plomo único, pero eso no era para mí lo más asombroso, sino que saliera de una máquina tan antigua, fabricada quizás en la época en la que el mismísimo Ottsmar Margenthaler creara la linotipia, perfeccionando así el método de Gutemberg. Sigue leyendo

Caballos en la ciudad

Hace unos días vi a un jinete con su caballo en plena avenida holguinera, y de inmediato fui a pescar entre los referentes que flotan en mi cabeza el del video de Penny Lane de los Beatles (ya sé que hablo mucho de los Beatles por estos días, pero fue lo que me vino a la mente). En medio de los autos, los edificios y los semáforos de Liverpool, un oficial regula el tránsito montado encima de un corcel, los de ahora cabalgan en motocicletas, pero el primer medio que utilizaron para esa actividad ha hecho que hoy se les llame “caballitos” a quienes andan vestidos de “poli” en moto y poniendo multas a los infractores de la vía. Sigue leyendo

Se acabó el verano, love is all you need

Acabó el Campeonato Mundial de Atletismo (IAAF Daegu 2011), también el verano en Cuba, y el detergente en mi casa, cosas que suceden a finales de mes, o a inicio, sin el cobro aún en la mano. Sigue leyendo

Trabajo comunitario: el cisne o el patico feo.

Cada vez que en el aula algún profesor nos mencionaba el trabajo comunitario como uno de los perfiles a seguir después de graduados (estudié Licenciatura en Estudios Socioculturales), a mis compañeros y a mí nos daba un escozor tremendo. Sigue leyendo

Una tarde

Había olvidado la paz que se siente cuando uno entra a una biblioteca, sobre todo cuando es verano. Las bibliotecas no suelen ser sitios privilegiados para vacacionar, por eso se vuelven más silenciosas.

La señora que entrega el expediente no estaba, “no vino hoy”, me dijo otra, como si fuera cosa de todos los días, “pero habla con la muchacha de los libros que seguro te los presta sin carné”. Sigue leyendo

Verano desde una esquina

Llegó el verano a Cuba, o sea los meses en que recesan las clases, las calles se llenan de bullicio y la gente se ve más quemada por el sol y el agua salada. Para mí la diferencia no es mucha, al menos en mi rutina diaria. Antes esperaba julio y agosto con ansiedad, aunque no hiciera nada especial, (ir a la playa, a Santiago a casa de mis primas o ver televisión); ahora, que ya no soy estudiante, vivo las “vacaciones de verano” a distancia, como si viera a unos niños bañarse en la playa, viviera esa alegría pero desde la arena. Sigue leyendo