A medio camino…

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Era como estar en el medio, como cuando uno va caminando por un callejón muy estrecho, y viene una multitud en sentido contrario. Intento avanzar y me golpean el hombro, sigo caminando, chocan mis brazos, no avanzo, algunos me ven y me esquivan, otros no. Al final me quedo quieta a esperar que pase todo el mundo.

Era como ser el puente, saber un poco de las dos partes, traducir algunos términos, y luego dejar que tejieran su propia madeja, que los argentinos hablaran de fútbol, brindaran mate, tocaran dos temas de Los piojos y luego comieran arroz y frijoles, cantaran los estribillos del changüí, jugaran pelota; a la vez que los tumberos terminaran susurrando con la mbira de Sergio, una melodía que ni siquiera viene de Argentina, sino de un país más lejano, Zimbabwe.

Bejuco no es un país, es una loma y un hueco a la vez, situado tras los 17, 21, 18 –todo depende de quien lo diga y del alarde que quiera hacer– cruces de río que lo separan de la cabecera municipal de Sagua de Tánamo (son 17, los contamos). En el siglo XIX Candelaria llegó allí, no supimos si con sus siete hijos a cuestas o sola. La habían raptado y traído en un barco negrero desde Guinea Bissau, aquí tuvo su descendencia con algún colono de los que emigraron de Haití tras la Revolución de los esclavos en 1791. Bejuco también es eso, la tumba de Candelaria, el recuerdo del que se sostienen con fuerza todos sus bisnietos, tataranietos, choznos.

Allí estaban casi todos la semana pasada, y estábamos nosotros, claro, por eso no vimos la pasividad, el tedio que quizás lleguen a sentir los bejuqueños cuando termina el día, o en las horas de más calor. No podíamos percibir “lo cotidiano”, apenas intuirlo, tratar de distinguir entre el comportamiento habitual y el que resultaba de nuestra presencia. Quizás Abelardo no baje todos los días de su casa con el tres y la guitarra a tocar changüí, pero estaban sus hermanas y estábamos nosotros, la visita. De seguro la planta eléctrica solo dura cuatro horas, y no más, como sucedía mientras estuvimos. Sí es probable que Maritza se levante bien temprano todos los días, que Orelvis y Marileidis vayan en una yegüita a la escuela o que Pipo se pierda de vez en vez en su caballo y nadie sepa a dónde fue o cuándo regresa, porque es un hombre callado que no da muchas explicaciones.

En ese entorno me habría sentido una extraterrestre cantando la canción de Pink y Nate Ruess que no paraba de escuchar antes de salir a la aventura, sin embargo no me parecía descabellado cantar una canción de Calamaro o Fito, será porque terminé creyendo que los chicos argentinos también pertenecían a Bejuco, porque si regreso ahora me parecería muy raro que ellos no estuvieran allí, diciéndome que en Argentina no se ve Orion (qué locura!!!) ni Casiopea, ni la Osa Mayor por las noches, que el Mencho esto, que el Mencho lo otro, o parodiando a Emesterio y su clásico “Cuidado amol”.

Quizás debí empezar hablando de la Tumba Francesa -“Tumba” de tambores, fiesta, nada que ver con los cementerios- expresión musico-danzaria, que nació en tres lugares de Oriente, uno de ellos Bejuco, en el siglo XIX, y del que se sienten herederos Emesterio, Maritza, Elivania, y casi todo los que viven allí o han emigrado por alguna razón.

Candelaria bailaba tumba, lo transmitió de una generación a otra, y eso fuimos a “registrar” con una cámara, y un equipo de sonido. Las cosas –no sé cómo dirían los argentinos, ¿el coso?- han cambiado bastante desde el siglo XIX. Los tumberos oyen reguetón, salsa, a la par que recuerdan el toque, la melodía y la letra de las canciones de la Tumba. Muchos se resisten a perder eso que los une y tratan de que sus hijos también aprendan las letras, los toques… pero el modo de vida es otro, la hibridación es inevitable: Una mujer llega a caballo vestida con jeans, blusa elastizada y un bolso moderno colgado al hombro; “Sapo”, un niño de unos ocho años, se baña todos los días en el mismo río que lo hicieron sus padres, pero se pela al estilo del Yonqui, el cantante habanero que sale en la TV; Yorgelis, uno de los tumberos, usa gafas negras todo el tiempo…

Aún así siento que en Bejuco se preserva un modo de vida único, por los vínculos familiares y culturales. Es como si todos llevaran algo pesado encima que los hace caer por gravedad en el mismo lugar, tal cual los granos del café cuando se golpea el mortero, todos van a parar juntitos al fondo y al centro. Y nosotros intentamos llegar hasta allí, al fondo.

Ahora ya salí del callejón… Nos fuimos de Bejuco, bajo el sonido de la lluvia en la lona del camionero, Sebastian y Leandro tomaron un avión a Buenos Aires, Sergio sigue otro itinerario. Escucho a Spinetta (Sube a las hojas y cae hasta el mar, cómo es que puedo tocarle las manos…) y no voy a la patria de Cortázar, sino al fresco de la mañana en Bejuco; extrañamente los toques del Yubá y la voz de Elivania me recuerdan a la Argentina y a Spinetta.

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12 Respuestas a “A medio camino…

  1. Chely querida!!! gracias por este post. Me llevaste a Bejuco y me quedé con un poco de añoranza al terminar de leer. Demasiado pronto se acaban tus letras!!! Abrazos

    • Qué bien que te quedaste con ganas de leer, jejeje, besote grande Shey, y me encantó el poema de Barnet, pero eso te lo comentó allá en Criatura… Abrazo!!!

  2. Chely, tu como siempre. Debe ser jodido eso de no ver a Orion ni a Casiopea y a la Osa Mayor por las noches. (aunque yo no sé cuando tenga fuerzas para mirar al cielo de noche otra vez ) Dicen que en el hemisferio sur esta la Estrella del Sur y que el agua en los inodoros gira en sentido inverso que como es en el hemisferio Norte ¿les preguntaste eso a los argentinos?. Me queda el placer de haberlos saludado a todos. ¿tu crónico? No digo nada porque me seguro me quedaré corto. AH, el otro día en el curso sobre el legado afrocubano en Universidad para todos mencionaron a la tumba francesa de Bejuco como uno de los exponentes de ese huella africana en Cuba y de cómo ya cantan también en español. Y yo dándote las gracias por verlas. Besos…..

    • Istva, viste eso de las constelaciones??? y qué curioso eso del baño, jaajaj de eso no hablamos. Creo que sí mencionaron lo de la estrella del Sur, y otras tantas cosas. Me dejas un poco triste con esa expresión de no tener ganas de mirar al cielo, todo se arregla Ist, ya verás, un abrazo fuerte desde Holguín.

  3. Chely, me encantó el artículo. Recuerdo que al principio me comentabas que te daría nostalgia perderte parte de las Romerías. Nostalgia siento yo al leer esto y no haber podido estar con ustedes. Esa fue una experiencia única y rodeada de personas especiales. Sé que las puertas se abrirán para los tumberos de alguna manera y que este tiene que ser el inicio para que otros de nuestros sin voz en Holguín y en Cuba se escuchen.

  4. Precioso Chely, me hiciste estar más cerca de Cuba en medio de este frío. Abrazos pa ti y el Charlie

  5. es por eso que estamos conectados por las estrellas. los quiero a todos y Chelita gracias por ser tan especial por ser el hada madrina , Ojeda tranquilo ; todo se arregla ya ver`´as . aunque no sea la indiacda para deifrte eso. un besote .

  6. Camilosantiesteban Torres

    Linda, me hablaste de ese viaje pero aun no logro visualizar la belleza que narraste. Demás está decir que voy a ir, sin dudas será otro de mis destinos cercanos. ¿Teacuerdas del viaje que te dije que iba a hacer con el Rodo? No se me ha quitado de la cabeza, de qué lo hago lo hago. ¿Qué le pasa a Crlos en la cabeza en esA FOTO? Estoy todavía de jefe de dedo, pero dentro de poco rompo mis riendas, es algo así como Spirit, el caballo salvaje. Quiero verlos a todos, los extraño carajo.

  7. Buenísimo Chely!!! Fue hermoso leerlo y entender un poco más. Muy bueno como contás ese choque de culturas.

    • Que bueno que te gustara Diego, disfruté mucho ese choque de culturas, del que tú también formaste parte, aunque llegaste un poquitín más tarde, abrazo grande.

  8. Chely. que hermoso relato. Me has llevado nuevamente a ese momento. Gracias por tus palabras, que más que palabras son sensaciones, colores y puro disfrute.
    Por suerte algo impidió que terminara de contarte como es el cielo nocturno en este hemisferio. Un motivo más para volver!!! Además de cómo gira el agua en el Hinodoro. 🙂
    abraSon
    ser

    • Jajaja sí curioso todo, y hermoso también, gracias Ser a ti por todo lo que vivimos. Hoy me puse a ver el video de la mbira, el que hicimos en Bejuco con la cámara de Seba y sentí un poco de nostalgia, otro poco más. Hay muchos motivos para volver, espero que sea pronto. Abrazo fuerte.

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