Varadero

DSC04123La diferencia entre un pueblo de playa y un pueblo balneario estriba en que este tiene afluencia turística todo el año. Afluencia fantasma, porque su público viste albornoces blancos como sábanas, dentro y fuera del recinto de las termas”.(1)

Mientras leía este fragmento de cuento, el recuerdo de Varadero me vino de golpe, como si hubiera estado agazapado en alguna parte de mi cabeza listo para sorprenderme. Varadero no es un pueblo balneario, es un pueblo de playa, los turistas no caminan envueltos en paños blancos, ni se consumen en aguas termales, pero aquellas calles tenían algo de fantasmal.

Betsita y yo caminábamos. “Aquí todas las cuadras son de 50 metros, así que nada queda demasiado lejos”, algo así me dijo Bet y me fue presentando su pequeño universo. Yo intentaba imaginarla en esta avenida de pequeña, paseando frente a esas casas de madera, oscuras, crujientes, añejas. Imaginé también a mis padres, porque la primera referencia que tuve de este lugar, fue un retrato medio sepia y ochentoso de mami y papi sentados bajo una sombrillita, en plena luna de miel.

Bet y yoLa noche era clara y fría. El aire se movía sinuoso por entre nosotras que habíamos salido aún cuando era tarde y se estaba cálido en casa. Pensé que Varadero se parecería más a Guardalavaca, con sus áreas verdes y sus construcciones hoteleras impecables, herméticas y ajenas. Varadero tenía, además, este pueblo silencioso, como si la vida estuviera en otra parte, como si nos hubiéramos escapado hacia un paréntesis de lo que normalmente es este lugar.

Vamos al parque Josone”, dijo Bet. El nombre me dio un poco de gracia: es la unión de José y Onelia, los antiguos dueños de lo que parece una finca o un zoológico. Ensayé otras combinaciones de los nombres, pero todos sonaban igual de burlescos. Entramos en un lugar muy oscuro, apenas alumbrado por farolas, donde había una laguna artificial, un puente y un pato insómnico que aún deambulaba por allí. Todo contrastaba muchísimo con la comicidad del nombre. Cruzamos el puente, por momentos pensé que estábamos totalmente solas, pero unos camareros dejaban ver sus uniformes tras las puertas entreabiertas. Después de jugar con el flash de la cámara y hacer algunas piruetas, seguimos unas flechas pintadas en el suelo que conducían a una casa cerrada, y a una pradera oscura…

Dice Bet que allí estudió para sus pruebas de ingreso a la universidad acostada en la yerba, pero yo solo podía pensar que en cualquier momento una jauría de lobos saldría desde lejos o que descubriríamos a un tipo encapuchado, quizás tras la campana abandonada que había al término de las flechas o tras las maderas que clausuraban la puerta de un túnel, que según Bet, nadie utiliza.

Ya casi nos íbamos y un auto nos alumbró a lo lejos, nos apartamos. Era evidente que ya no aparecería el tipo, ni los lobos. De regreso, ni siquiera el pato insómnico andaba cerca.

By the river of Babylon…

Terminamos en Los Beatles, un sitio al aire libre con mesitas para turistas y música de “la década”, o mejor dicho, música en inglés también de los 80′ y los 90′. Estábamos allí, pero era un mundo ajeno, no sé cómo se sentirá Bet, pero es como ser un foráneo en tu propia casa, vivir en un sitio donde no puedes pagarte lo que ves a diario, o donde parece que siempre hay visita. Es un pueblo cosmopolita, donde no funciona eso de “pueblo chiquito, infierno grande”, porque hay gente nueva todos los días. Aunque tal vez sí, Bet encontró a muchos conocidos mientras caminábamos por la carretera, y a mí me parecía raro, porque en este lugar da la sensación de que nadie se conoce, que es un implante en medio de Cuba, un pedazo de New York recortado, sin los edificios, ni la gente.

¿Qué habré visto yo de Varadero? Es un lugar que cambia mucho, quizás ese era solo Varadero en una noche de fin de semana en enero, que es muy diferente a una noche en junio, o en cualquier día de semana.

DSC04162Después de tanta frialdad, de ver gente impecable y ajena, la casa de Bet era un nidito cálido, un nido de gato, con el cariño de su familia. Creo que fue allí donde conocí al fin a Varadero, porque desde esa madriguera comencé a visualizar la vida, que como aquí, existía más allá de las puertas entreabiertas, las maderas crujientes y añejas, en el mar (que conocimos de noche y de día) y en un parque Josone donde, de seguro, nacen casi todas las historias de amor de este pueblo, ¿no es así Bet?

(1) “Ciudad en formol” de Jorge Carrión.

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11 Respuestas a “Varadero

  1. Chely, sabes me has descubierto una cara de Varadero en la que no reparé cuando lo visité en mi niñez…Genial tu post!! Como me hubiese gustado estar en ese paseo!!!

    • No era posible que te dieras cuentas de estas cosas, de hecho, mejor que no imaginaras una jauría de lobos saliendo de una pradera oscura, porque si no más nunca ibas a querer ir a Varadero, jajajaja, un besito Eli, gracias por pasar por aquí y espero leer pronto tu crónica sobre la llama martiana!!!

  2. Chelita : bueno decirte primero que imprimi el post y lo lei a toda la family , mi mama a pesar d euqe stsba jugando dominó ke puso toda su atencion y mi abuela igual , pa que contarte que dice : es ma periodista que todas las periodistas juntas jajajaja que linbdo escirbe por dios y ahi me dieron una disertacion de que debia escribir como tu . mi repsuesta al post es increible lo mucho que capast los sentimientos , lo poco comun , pensñe que cuando te enseñañra Varadero tendria claro que no debia mostraterte el varadero comercial queria cque conocieras el por qué no considero que ” mi pueblo ” es solo un lugsar turistico , y lo lo lograste no digo yo si lo lograste . ahora quedo en deuda contigo ewn un post de respuesta. pero debo pensar bien no vaya a ser que no sea lo que tus espectativas merecen , un besote se te quiere un montón . tu Bet

    • Lo que escribas estará bien, porque sé que serás sincera. Allá la pasé genial, aunque cualquiera que lea el post creerá que viví una película de terror, jajaja me enseñaste justo el Varadero que quería ver, dale un besote grande a la familia completa y dile a Nereyda q su hija escribe igual de bien.

  3. Hola, shelita, yo no soy el único que te llamo así, tal vez sí, estar en Varadero era algo útopico hace algunos años gracias al esfuerzo familiar de un tío pude ir, fue asombroso estar en unas de las playas mas hermosas del mundo. Espero que hayas disfrutado de tu viaje y hayas llegado bien. Sabes en Varadero pasan las cosas más insolitas antes vistas, se pescan langostas con las manos, se toma buen sol, se recolecta arena, se comen amburguesas de verdad, entre muchas cosas más.
    Ojalá hayas tenido experiencias similares. Con afecto y cariño, Nesty.

  4. Chelyta, disfruté mucho esta crónica. A Varadero fui de muy niña y, para que veas, mi cerebrito escaso-neuronal recuerda más los puentazos de Matanzas que las arenas níveas y los fastuosos hoteles de la popularísima playa. Ahora sé que para conocer Varadero de verdad debo ir a varar a una casita donde vive una muchachita que yo quiero mucho, una pelúa risueña que por tus cuentos, resulta ser buena guía turística… ¿verdad? Les envidio el paseo, a ver si Betsy me apunta en el listado de futuros visitantes jajajaja Las quiero.

  5. Chely!!! qué buenoe stuvo este viaje!!! qué envidia sana, aunque la Tubie dice que no existe. Un abrazo para los tres, los quiero y deseo ya que llegue marzo para verlos

  6. Ahhh, este wordpress no me deja dar me gusta en el post, jaja, muy bueno chely, como lo disfruté

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