Ibañez en Concierto

Polito me pasó por al lado, y a mí me pareció tan ilógico no poder abrazarlo como a un viejo amigo. A tres pasos de la puerta, dio un “buenas noches” formal y seco, y subió las escaleras tras un directivo de la institución.

DSCF6514Colgué el teléfono de la recepción de la Sociedad Cultural José Martí y me fui al patio con los demás. Había llovido en la tarde, y el techo improvisado de naylon y enredaderas filtraba el agua acumulada. Las goteras insistentes hicieron que rompiéramos la uniformidad de las sillas. Aquel no era un concierto de los habituales, estábamos tan cerca del escenario… yo tenía la sensación de que Polito podía verme, que no sucedía como en las grandes plataformas en que las luces encandilan y del público solo llega el aplauso, el grito y la oscuridad.

“…no sé qué adjetivos ponerle a mis ganas de hacer, una estúpida idea me viene de golpe a los labios, y vuelvo los ojos al cielo, para no pensar, y aunque no tenga un lugar para el sofá, no seré la víctima de nadie, no voy a llorar…”

Polito estaba ronco, la voz se le quebraba y desde el inicio pidió disculpas. “Esta mañana pensé que no podría cantar” dijo. No me importaba mucho, solo quería escucharle las canciones de antaño, solo quería que desde allí volviera a acompañarme, yo que estaba lejos de los míos, en una ciudad ajena. Y fue así, allí, en su voz enronquecida volví a encontrar la almohada blanda donde recostar la cabeza.

diría que no siempre ofician y emplean los hombres en bien de la verdad, diría que miente quien dice que nunca se esconde tras una máscara, diría que más que dolerse la gente a otro pecho, prefiere dar dolor, pero lo que más me sorprende es que algunos te aplastan, en nombre del amor.

Y quiero ese faro de luz de la inocencia, del hombre que pude ser…” a Polito le caía una de las goteras en la rodilla derecha. Hizo un par de chistes antes de moverse un poco de lugar. Habló de la casa donde nació, en un poblado de Rodas, en Cienfuegos contó que con solo sacar la mano por la ventana podía tocar un chivo, reímos.

¿qué pasó?, por qué no alcanzo tus palabras ni tu voz, todo en mí se confundió y fui detrás de cada lluvia que cayó, buscándote en ella nombrar, después buscarte frente al mar, y aquella luz que te encendí para esperarte, para esperarte…”

Lo que siempre me gustó de Polito es que sus canciones tienen el extraño equilibrio de ser tan líricas en la letra como en la melodía. Me estremece tanto una como la otra. En el patio de la Sociedad Cultural José Martí, bajo luces amarillentas y las goteras, cantó lo que le pedimos. Terminó el concierto y nos fuimos al malecón, no Polito, él se fue con su guitarra en un carro negro, a cuidarse la voz, a seguir su vida de escenarios, y nosotros al malecón a cantar sus canciones, o cualquier otra. 

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3 Respuestas a “Ibañez en Concierto

  1. Que bien!! Recuento… siempre va comigo, si él supiera que bien cantas sus canciones. Un abrazo chely no dejes de cantar.

  2. Tengo la impresión de que Polito ya no puede cantar. Las últimas veces que lo he visto en vivo y en la tv siempre pasa lo mismo: está “ronco”. Y la pose de megartista ya es más grande que él. Q pena todo.

    • Quiero creer que no, que aún conserva su voz y que solo llega a los conciertos con muchas malas noches encima. Hubiera querido comprobarlo en el concierto que dio en Holguín, dicen que cantó Recuento, uno de esos temas que requieren de una voz clara y aguda, parece que salió airoso porque no oí ningún comentario.Espero que en realidad la “ronquera” no se vuelva crónica.

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