Allá nos vemos

Ya esta bloguera (pocas veces me llamo así a mí misma), esta turquinauta, va haciendo sus maletas para irse hasta Santiago de Cuba. Me flaquean las piernas al recordar los comentarios de quienes ya subieron el Pico más alto de Cuba, el Turquino, no logro visualizar 11 kilómetros de escarpada, no los veo, de verdad, mi más cercana referencia, y sé que parece risible, es la subida a la loma de la Cruz, con sus cuatrocientos y tantos escaloncitos.

Aún así, sé que llegaré, confío en mi voluntad, esa que me hizo rebasar las pruebas de Educación Física, cuando a mi profe se le ocurría irse a darle no sé cuántas vueltas a la pista, y me faltaba el aliento, y me dolía el torso, las piernas, y la pista me parecía enorme, y yo solo pensaba, respira, dale.

Este viaje nació como encuentro de jóvenes que subirían al Turquino, pero a alguien se le ocurrió que sería la segunda parte del Encuentro de blogueros, y, de hecho, casi todos los que vamos tenemos un blog, y apostamos por él. También nos conocemos de twitter, facebook, y para algunos será la primera vez en que nos encontremos frente a frente. Allá no tenemos computadoras, zonas wi-fi, apenas cobertura para los móviles, así que seremos solo nosotros, despojados de todo alarde tecnológico.

Nunca creí que esta historia de tener un blog me llevaría tan lejos. Cuando comencé con mi viejo El Reino de este Holguín, en la plataforma de blogger, hace más de cuatro años, no visualicé el alcance que podía tener una publicación alternativa, de la que solo yo era responsable. Por aquella época no la tomaba muy en serio, posteaba las mismas informaciones que escribía para el semanario impreso o para la web de mi periódico (www.ahora.cu), sin preocuparme jamás por ser otra voz, otro estilo, otra cosa.

Sucede que comenzaron a dejarme comentarios, cada vez con más frecuencia, y me di cuenta que esta no era una botella que yo enviaba al mar con un mensaje que nadie leía. Comencé a ver como reales, las estadísticas que detallaba el contador del blog y a preocuparme por mis lectores.

Y ahora nos vamos todos, o parte de los que conforman esta blogósfera, a conversar sobre lo que escribimos, lo que hacemos y no hacemos, y por qué. Hablaremos de nosotros mismos, ¿lo haremos? de nuestras imperfecciones, de cómo cambiar lo que nos circunda, hablaremos del descanso de la Joven Cuba, de la ausencia, y de lo que se nos ocurra. Luego el Turquino, subir la loma no será el mayor reto, a la cima llegaremos, a rastras, como sea. El desafío estará en no defraudarnos nunca a nosotros mismos, a nuestra historia, la de los libros, la no contada, la que nos hizo ser quienes somos.

Ya imagino el paisaje que se mueve tras la ventanilla de la yutong, el encuentro, el río, los mosquitos, el olor a yerba. Mañana ya estaré en Santiago, la Ciudad Heroica, la Ciudad del Moncada, allá nos vemos.

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3 Respuestas a “Allá nos vemos

  1. cuento las horas, nos vemos el miércoles, mariposas

  2. Amiga, allá nos vemos, feliz de dar con tu blog por esta vía. Besitos desde Camagüey y nos seguimos leyendo.

  3. Pingback: Del Bloguerío al Turquino… y de ahi al llano | Visión desde Cuba

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