Regresaré al Cobre

Cuando murió mi abuela, apenas lloré. La noticia era esperada, 97 años, una operación de seis horas que aguantó como guerrera y una cicatriz en medio de la pancita arrugada, el resultado era previsible. Lloré, pero sin mucha convicción, como si ya estuviera acostumbrada al hecho o como si no entendiera nada de lo que estaba pasando.

No supe muy bien cómo encauzar lo que tenía dentro, hasta que meses más tarde visité el Santuario del Cobre en Santiago de Cuba, y sin razón aparente me senté en uno de los bancos y comencé a llorar.

La imagen de la Virgen me traía a mi abuela de vuelta. Era la primera vez que necesitaba asirme a esa imagen, abrazarme a ella. Aquel ícono era como el puente entre mi abuela y yo. Nunca he podido ponerme de acuerdo conmigo misma en cuanto a creencias religiosas, mi pensamiento racional y lógico me lleva a creer que el mundo no se creó en siete días. Me inclino más por la teoría del Big Ban o la teoría de la especies de Darwin. Pero aquel día en aquella sala, mi abuela estaba tan cerca…

Es que resulta ingenuo y pretencioso creer que no existe nada más allá de las leyes físicas, de lo que vemos y palpamos (creo que fue Parménides, el filósofo, quien dijo que nuestros sentidos nos engañan) y es que hasta me gusta la idea de que existan cosas que la ciencia no pueda explicar, que sea Dios o no, que sea el Dios de unos y no el de otros, ya eso es otra cosa.

Hoy miles de peregrinos irán al Santuario, un hervidero de gente se reúne en la plaza de los machetes de Antonio Maceo. Unos irán a recibir a Benedicto XVI con la primera comunión hecha, otros con collares de orula, otros por curiosidad. El pontífice encontrará un pueblo sincrético, rico en tradiciones y prácticas religiosas, pero respetuoso entre sí.

La visita del Papa es una oportunidad inigualable para situar a Cuba en el mapa, aunque como dice un colega (Istvan Ojeda) no lo necesitamos para legitimarnos, ni para probarle al mundo que en Cuba no se violan los derechos humanos, pero es bueno que haya venido.

Yo no iré al Cobre, no hoy, no con el Papa y con los miles de peregrinos. Regresaré después, a reecontrarme con los míos, a solas.

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Una respuesta a “Regresaré al Cobre

  1. PUES CADA UNO ESCOGE A LO CUAL TENERLE FE. Y ENTIENDO TU PEREGRINACIÓN A SOLAS. ME HA GUSTADO MUCHO TU HISTORIA . BESOS

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