Cuba y Bolivia: Raíces de una misma tierra

René Huaillpa Yanique llegó a Cuba con 22 años y ahora tiene 29. Estudiaba medicina en La Paz, Bolivia, pero había escuchado del prestigio de la enseñanza médica en la Isla caribeña y además, no tenía certeza de si podría terminar la carrera en su país, así que optó por la beca y llegó a Holguín, a casa de Isidora Gordon y Miguel Ramos, un matrimonio que además, tenía dos hijos varones.

“Yo quería una hembra, pero los psicólogos decicieron que fuera varón, y así llegó el cuarto hombre a la casa”, comenta Isidora quien asumió a René como uno más de sus hijos.

Rocío se integró después a la familia Ramos Gordon. Traía consigo los recuerdos de Santa Cruz de la Sierra, un lugar donde hay más selva que casas y en la primavera las flores se notan mucho. Ella es la menor de ocho hermanos, y decidió venir a Cuba para desahogar a su padre agricultor, quien ya llevaba sobre sus espaldas el pago de cuatro hijos universitarios.

El encuentro entre bolivianos y cubanos se produjo en agosto del 2005. Por esa fecha llegaron a Holguín mil 680 jóvenes de la tierra comandada por Evo Morales. Más de mil familias de la provincia reacomodaron su casa, sus horarios, sus costumbres para hacer un espacio a los jóvenes, estudiantes del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos en Cuba.

“Es un proceso muy complejo, porque uno viene a una casa en donde no conoce a nadie, y no sabe cómo debe comportarse, qué puede molestar”, comenta Iver Omonte Carreño de Cochabamba, otro de los bolivianos que llegó a Holguín y encontró en casa de Ana María Cáseres la comprensión y la calidez de una familia.

“Siento que este ha sido un sentimiento recíproco, porque él me ha contado sus problemas, pero también me ha ayudado cuando he tenido algún disgusto en el trabajo, o alguna preocupación”, explica Ana María, una madre trabajadora, vecina de Vista Alegre.

Las contrariedades no fueron pocas. “Algunos de mis amigos no se adaptaron o tuvieron que cambiar de casa, pero yo estuve los siete años con Isidora y Miguel, quienes me han dado mucha confianza, hasta para traer a mis amigos a compartir aquí, de hecho, se convirtieron en los padrinos de mi grupo de clase”, cuenta René.

Según Katia María Ochoa, rectora de la Universidad Médica “Mariana Grajales”, Holguín fue una de las pocas provincias del país en la que los estudiantes permanecieron en casas de familia, y no en instituciones escolares. De los mil 455 que egresan en esta primera y única graduación, 724 lo harán en esta provincia y el resto en su país de procedencia, a donde fueron a cursar desde hace un año su práctica pre-profesionalizante, conocida como internado.

“Yo no quiero pensar en el momento de la partida”, -ha dicho Ana María- “fue un honor para mí participar en el programa, yo quería ayudar a formar a un médico con los ideales humanistas, y de solidaridad de los cubanos, y me siento muy orgullosa de Iver”.
Según René, en su natal ciudad La Paz, hay muchas clínicas y unas cuantas privadas, “allí el trato es muy bueno, te brindan hasta café, pero te cobran hasta el aire que respiras, y lo primero que te preguntan es si tienes seguro. Nosotros nos vamos con otra enseñanza, Cuba y Holguín nos han marcado para siempre”.

Ha pasado mucho tiempo desde que René llegó a la casa y le sirvieron un congrís con carne de cerdo, muy diferente al Sayse o al Chairo que comía en Bolivia. Ya poco recuerda de las veces que se encerraba en su cuarto pensando si alguien se molestaría por comer un pan más o porque cambiara el canal de la TV para ver el fútbol.

También para Isidora, Ana María, Idaelsis o Georgelina, y otras tantas que no se mencionan aquí, el cambio fue radical. Asumir una boca más en casa, más ropa que lavar o platos que fregar, no medió en la decisión de quienes se crecieron ante la petición de dejar entrar a un extraño en la casa, para acompañarlo en su formación como médico.

Ahora viene una nueva etapa, la de la nostalgia, ya no por las selvas de las Sierra, ni por el Sayse, ni por los cerros de Cochabamba, sino por otra familia que se queda en Holguín, en Cuba y los recuerdos llegarán luego como quien vivió otra vida, en otra latitud, en otra cultura. Los jóvenes bolivianos echaron raíces en cada una de las familias donde se establecieron, aunque no perdieron su cultura, sino que crearon una nueva con elementos de una región y otra, como si crearan una misma tierra, que no podrán unir en lo físico, pero sí en el sentimiento.

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4 Respuestas a “Cuba y Bolivia: Raíces de una misma tierra

  1. EStar en cuba y con la familia cubana …fue y serà una experiencia inolvidable!!!!. estermos para siempre unidos por lazos de amor que repasan fronteras

  2. hola, soy de scz, quisisiera saber como puedo entrar a programa paraestudiar medicina

    • Hola, creo que puedes informarte en la Embajada de Cuba, aunque un programa como este de los bolivianos no tendrá reedición. Aún así, infórmate allí de cómo entrar a la Escuela Latinoamericana de Medicina. Saludos y gracias por llegarte hasta “Holguineros”

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