¿Humanos o frívolos?

¿Hay que ser frívolos para tener una televisión exitosa? Los numerosos seguidores de programas como Caso cerrado o los shows Nuestra Belleza americana y Pequeños gigantes hacen que uno se sujete la barbilla y mire al techo en franco ejercicio de reflexión sobre qué es lo que la gente quiere ver por la “caja mágica” y qué productos deben ofrecérsele.

Quizás exitosa no sea la palabra de esa televisión ideal que queremos describir aquí. Exitoso no es sinónimo de bueno, honesto, incluso si lo llevamos al plano personal. Conozco gente “exitosa”, o que pretende serlo y que han labrado su carrera a base de escaladas maquiavélicas. Lo mismo sucede con la televisión.

Es lógico que el ser humano busque programas como Caso cerrado, donde los demás seres humanos van a exponerse, es como si un vecino decidiera salir sin ropa de su casa y caminara por la calle con la misma naturalidad con que lo haría vestido.

En cada capítulo, e incluso en los casos más triviales, en los que no se transparenta el alma de los “litigantes”, la conductora los acosa hasta ver caer un pedazo de esa máscara de comportamiento social que todos usamos para relacionarnos con los otros.

Uno hasta puede decir que aprende algo con el bocadillo reservado a los especialistas para que aborden el matiz científico del asunto, pero nada de esto justifica el espectáculo. Propiciar este tipo de exhibiciones, hacer un show de los problemas del prójimo, participar de la complicidad de ese público que va al set a disfrutar, a regodearse, a “pasar el rato” con las dificultades ajenas, no es una lección de ética para nadie.

Lo más pernicioso de programas como estos es que van construyendo un espectador insensible, a la vez que mediocre e incapacitado. Se dice que la televisión cubana, por ejemplo, es muy instructiva, pero el asunto explora otros agujeros: es bueno enseñar y transmitir conocimientos, pero habría que ver qué estamos enseñando y de qué manera lo hacemos. La televisión que se hace en la isla caribeña, es educativa por excelencia, y no lo es solo porque instruya a través de sus emisiones, sino porque, además, y en esencia, forma valores. ¿De qué valores estamos hablando? En algunos casos de valores universales como la honestidad, la solidaridad, el patriotismo, el respeto al otro, el antiracismo.

La idea de formar valores está bien, sin embargo, a veces se convierte en una trampa. En el afán de no ser frívolos se pierde el rasgo humano. Y esto sucede no solo en la televisión, sino en cualquier medio de difusión masiva. No es lo mismo hablar de una persona, que exponer a esa persona. Lo que marca el límite es el respeto hacia los demás y en muchos casos el sentido común. Si decimos, en palabras, en imágenes o como sea, que “fulanito” es canoso, tiene muchos perros y no come harina, a alguien puede parecerle trivial, pero no frívolo. Si, por el contrario, decimos que “fulanito” traía puesta una bermuda que en nada le favorece, y unos espejuelos rosados que nada tenían que ver con su peinado, pues creo que estaríamos pasando la raya.

Por eso en Cuba no existen los paparazzis, ni se editan revistas “del corazón”, dedicadas a fabular sobre la vida de artistas o famosos en general.

La línea entre humanizar y ser frívolos es bastante delgada, y variable hasta cierto punto, porque depende también de la persona a la que los medios se refieran, pero, en términos generales, hay programas que son frívolos y dañinos a todas voces, como estos que mencionamos al principio.

El reto de una televisión como la cubana es abandonar las descripciones encartonadas y superficiales, y mostrar al ser humano, sin reservas, pero sin rasgarle la ropa, sin desnudarlo. Es una tarea difícil, porque se salta en un techo muy bajo y elástico. Hablar desde el respeto y la consideración puede ser una buena guía.

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Una respuesta a “¿Humanos o frívolos?

  1. José Angel Abreu Saco

    LA TELEVISIÓN CUBANA:
    De acuerdo totalmente con lo que afirmas de programas como Caso cerrado. ¿Pero es nuestra televisión paradigma en los tiempos actuales? ¿Instruye?: si. ¿Trabaja por la formación de valores?: no siempre. Predominan las entrevistas hacia espacios especializados, lejos del cubano medio y muchas repeticiones de viejos programas. Lanzan una novela cubana de estreno cada vez que reiteran las formas más vulgares del idioma en Cuba y rozando las realidades si entrar en ellas ni sus causas.
    En estos momentos trasmiten tres novelas de origen extranjero aceptadas por el público, pero dos de ellas en horarios no adecuados para estudiantes y trabajadores. Mucho fútbol internacional y nunca, pero nunca ni un solo partido de Béisbol (deporte nacional), de otras ligas pudiendo, además, aportar a la calidad del nuestro.
    Estoy seguro que los especialistas de la Televisión Cubana o no hacen encuestas o esquivan sus resultados. También, que siempre existe algún que otro programa con prestigio ante la teleaudiencia, por ejemplo “Pasaje a lo Desconocido”, “Escriba y Lea” y como noticiario el de Telesur, pero, en general las opiniones no son favorables.
    Si, en síntesis, es esta la cruda realidad de nuestra TV entonces, muchas más personas seguirán recurriendo a series y novelas de cualquier factura.

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